domingo, 16 de febrero de 2020

Sin sentir rabia no podemos vivir.

La rabia, una emoción tan absolutamente imprescindible como cualquier otra.
Hoy en día la gran mayoría de la gente entiende y conoce que todas las emociones y sentimientos son necesarios, y que no existen los sentimientos erróneos, equivocados o malos.
Siendo así, la rabia sigue teniendo "mala prensa" y leemos o nos aconsejan maneras de librarnos o descargarnos de una vivencia considerada nociva.
Desde mi experiencia la óptica difiere, en tanto en cuanto que, poder conectarse, experimentar y sentir la propia rabia, expresándola de manera adecuada, es absolutamente esencial para reducir el malestar.
La rabia seria como una letra de nuestro abecedario o una nota musical, sin ella hay cosas que no se pueden decir, sentir o expresarse y que permanecen reprimidas de manera que causan mucho sufrimiento; a menudo porque la rabia y aquello que la provoca está escondido y protegido de nuestra propia conciencia.
No contactar con nuestra propia rabia y darle el cauce que necesitemos -que no tiene porque ser dañino para los demás- , puede dar la impresión de que somos personas controladas o calmadas, pero a menudo implica un daño a uno mismo, en tanto en cuanto no se es capaz de descubrir y afrontar lo que uno siente, resolver lo mejor posible los propios conflictos y vivir de acuerdo a uno mismo.
A menudo lo que más rabia nos causa es aquello más escondido de nosotros mismos y que más nos cuesta asumir.
No ser capaz de conectarse con esa parte de uno mismo cuando es necesario, cuando estamos en una situación injusta, o cuando nos están tratando mal; a primera vista puede dar la impresión de que uno no se enfada nunca, pero nuestro interior puede hacernos saber de muchas maneras y a través de diferentes síntomas, que nuestra incapacidad de vivir nuestra propia rabia nos está causando mucho más dolor que he hecho de asumirla con humildad.

domingo, 13 de octubre de 2019

NO negarse a las crisis


Cualquiera puede atravesar una o varias crisis psicológicas personales y evolutivas, según la transición vital que esté experimentado o según los avatares y accidentes a los que le someta la existencia.
Las crisis psicológicas, y más tanto en cuanto cuestionan aspectos muy centrales de lo que creemos, o de los que creemos que somos, pueden llegar a ser extremadamente dolorosas para quien las sufre, y ser acompañadas por un cortejo de síntomas como la angustia, la tristeza y el llanto; la parálisis a la hora de tomar decisiones, el embotamiento afectivo o la negación y la recurrencia a lo que antes funcionaba como manera compulsiva de negar todo lo que está aconteciendo…
La crisis es un campo abierto, que necesita de un trabajo personal para ir abriéndose a dimensiones y cambios que dan miedo a quien la sufre, y a tener que afrontar situaciones en las quien la sufre no esperaba -ni quería- verse envuelta, pero que ahora piden una implicación de la persona que se encuentra, a menudo muy a regañadientes, en nuevas situaciones.
¿Qué tienen de especialmente doloroso las crisis para muchas personas?
En mi opinión la pérdida o el cuestionamiento de cual es nuestro lugar en el mundo, así como de quienes somos nosotros, que es lo que queremos… Es decir, cuando algo importante, o todo se mueve fuera, lo sentimos a menudo como un tsunami dentro de nosotros, que desestabiliza nuestras rutinas, certidumbres, mecanismos de compensación, y aquellas cosas que dábamos por seguras en nuestra cotidianidad e incluso en nuestra identidad.
Existe una manera muy habitual, y muy tranquilizadora por parte del ser humano, de tratar de negar el advenimiento de aquello que sentimos que nos atemoriza, y quedarnos aferrados (y muy tranquilitos) a las viejas pautas y modelos, hasta que, de alguna manera u otra, a base de no oírnos, conseguimos acallar lo que nos asustaría pegados a la tranquilizadora inmovilidad.
Esto no es sin pagar un precio, en el sentido de que implica cerrarnos puertas evolutivas muy importantes, asumir retos, ser más independientes, valientes y asertivos. Implica de alguna manera quedarse en la infancia, elegir no crecer y no desarrollarnos, sin querer escuchar el mandato más importante que considero para el ser humano: Vivir, afrontar, y dar cuenta de la manera más digna posible de todo lo que nos vaya aconteciendo.
Es por eso por lo que un inicio para afrontar una situación de crisis personal -algunas sobrevienen por cambios externos y nos las “encontramos” encima-, es empezar a hablar de ello y poner en palabras todos los sentimientos, emociones e ideas; así como los miedos y las angustias que vamos encontrando por el camino, con aquellas personas que nos apoyen. La crisis necesita su tiempo, tiempo que uno debe de poder concederse, así como espacio íntimo y afectivo para ir expresando todo aquello que se siente (tristeza, miedo, dolor, incertidumbre…)
De las crisis se sale de nuevo a la vida, como si se tratase de salir de un tiempo de recogimiento y elaboración interna, a menudo con aprendizajes muy importantes, y probablemente con una identidad más fortalecida, con nuevos matices y con las prioridades más claras. Se produce como un nuevo saber más claro sobre uno mismo y sobre la vida.
Si es necesario, por supuesto, buscando una adecuada ayuda y acompañamiento profesional.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Cuando los cambios importantes producen angustia

A menudo no es fácil transitar aquellos cambios y transiciones, a veces acusadas, que la vida marca en nuestro destino.

Nuestro lugar en la vida y en el mundo tiene que ver, en buena medida, con elementos que se han ubicado ahí desde muy temprano en nuestra infancia, marcando a veces posiciones y espacios muy fijos, difíciles de abrir y/o modificar.

Por ello a veces hay determinados cambios que nos causan muchas angustia y que incluso nos vemos imposibilitados de afrontar.

Es el hecho de como fueron nuestras primeras relaciones, especialmente nuestra primera y más especial relación (con nuestra madre o cuidador principal), y como durante los primeros años se estructuró nuestra posición entre nuestros padres, lo que marca de manera más esencial y determinante el recorrido que vamos a hacer por la vida, y efectivamente, cual será nuestro lugar en el mundo y muchas de nuestras posibilidades: hasta ese punto son importantes y constitutivos estos primeros años para nuestro psiquismo y nuestro devenir.

Si se ha dado un tipo de relación o un tipo de interacción que nos ha fijado a lugares muy estancos, muy cerrados (ser siempre el niño/a de mamá sin que nada apenas pudiera interferir eso...) va a ser difícil que salgamos de esas coordenados -si no hacemos un trabajo específico para conseguirlo- en las que por necesidades, probablemente más ajenas que propias, fuimos ubicados, en la época de nuestra dependencia infantil, en un lugar en el que no era fácil moverse y en el que se corre el riesgo de quedar más o menos anclado con dificultades de movimiento futuro.

Ahí puede estar uno de los orígenes de la abrupta angustia y del miedo a los cambios que muchas personas sufren ante cambios como una relación nueva, un cambio profesional o familiar, la maternidad-paternidad... o incluso el lograr un éxito deseado. Esta angustia aparece ante cambios que de alguna manera alteren esas coordenadas de ese equilibrio precario, en las que desde siempre estamos instalados, y que a pesar de limitarnos tanto, nos cuesta mucho salir.

Como todo fenómeno ligado al padecimiento humano, poder hablar de ello, ponerlo en palabras y cuestionarnos nuestras propias verdades y certidumbres -si es necesario pidiendo ayuda profesional-, es aquello que nos puede llevar a descubrir y explorar otros territorios que ignoramos, y nos puede dar el acceso a modificar aspectos clave de nuestra existencia, que desde un lugar desconocido están causando muchos efectos y un profundo malestar.

viernes, 16 de agosto de 2019

Como espatllar l'inici d'una possible relació de parella: consells molts eficaços.


Si casualment has conegut una persona amb la qual sents que hi ha hagut connexió, intimitat i ha passat alguna cosa més entre vosaltres, de manera que sents que voldries que anés a més i seguir coneixent-la, aquí uns simpàtics consells que mai hauries de seguir si no vols que la cosa acabi en desastre...

-Primerament, intenta envair des del primer moment totes les esferes de la vida de la persona que t'agrada, i fer-te present de manera massiva, no permetent gaire separació.

-Fes judicis, opinions i pren decisions amb el poquíssim que saps sobre aquesta persona, agafant només com a referència aquells aspectes molt fragmentaris (que de vegades distorsionem en funció de les nostres carències) del que penses que saps d'ella.

-Si existeixen hàbits d'aquesta persona que et resulten molestos o difícils de digerir; fes-li notar de seguida el teu disgust i planteja seriosament que seria interessant que es planteges de canviar-los.

-En els moments en què no hi hagi tant o gaire contacte, posa en joc tota la teva dependència i demanda i exigeix atenció, com si pensessis que la mereixes per sobre d'altres interessos, preocupacions, persones o valors de la persona que t'agrada.

-Intenta saber-ho tot d'aquesta persona, de la seva història sentimental... no deixis ni una sola zona "d'ombra" això et servirà per realimentar els teus "fantasmes" i no deixar de pensar-hi constantment

-O tot o res: O aquesta persona s'emmotlla perfectament a la teva idea del que és una parella o cal descartar-la ràpidament. Res de permetre les diferències entre vosaltres o trobar un camí conjuntament construït.

-No permetis mai a la persona que t'agrada cap dubte, replantejament, presa de distància... el seu compromís ha de ser sempre igual, tot i el que estigui vivint i passant; sigues absolutament inflexible.

-Si la cosa avança, no et plantegis mai de fer algun canvi significatiu en la teva forma de vida (encara que et provoqui incertesa) necessari per a que la relació continuï, segueix atrinxerat en el que a tu et va bé, i que s'adapti sempre l'altre.

Com hauràs deduït, aquesta és una descripció, en forma de consells d'una sèrie de trets i maneres d'actuar que van contra la possibilitat que una relació es desenvolupi des de la llibertat i el respecte, i pugui créixer per si sola sense imposicions, manipulacions ni pressions.

Generalment això és causat per les dificultats emocionals, immadureses d'una o de les dues persones que s'estan començant a trobar.

Tots en algun moment caiem en alguna d'aquestes maneres de fer en totes les relacions, no obstant, cal fer una introspecció molt important si les nostres relacions solen fracassar per qüestions com les anteriors. Aquests anti-consells, també poden existir a relacions que fa temps que duren i que potser tenen aspectes disfuncionals que caldria revisar.

sábado, 3 de agosto de 2019

Les condicions de les treballadores dels centres infantils

Darrerament a diferents indrets està apareixent el debat sobre les pèssimes condicions salarials de les educadores infantils que exerceixen en l’àmbit privat -la gran majoria- , que són aquelles professionals que s’encarreguen de l’educació i la socialització primària dels infants entre els 0 i els 3 anys. 
Aquestes professionals compleixen unes funcions fonamentals i molt delicades en la nostra societat, capitals per a aconseguir una adequada conciliació familiar i una igualtat real entre homes i dones. 
Cal tenir molt en compte la importància social i afectiva dels primers aprenentatges que realitzen els infants, tant a casa, com als centres infantils, i per tant la delicada i fonamentals tasca que tenen aquestes professionals de cara al desenvolupament òptim dels nostres infants. 
No qualsevol serveix per aquesta tasca, i és per això que han de realitzar una formació exhaustiva per a poder capacitar-se teòrica i afectivament. 
En els darrers temps moltes d’elles estan deixant la seva important tasca, en la  gran majoria dels casos vocacional, per a desenvolupar feines una mica millor remunerades (caixera de supermercat, venedora de roba...) ja que no poden subsistir amb la misèria que se’ls paga. No vull dir pas que aquestes feines siguin més indignes que la d’educador/a, però és cert que una societat que no sap retribuir adequadament a les i els professionals que s’encarreguen de l’aprenentatge, socialització i desenvolupament inicials dels nostres nadons i nens petits -que és un dels basaments inicials que determinarà les possibilitats que tindran a la vida- alguna cosa no està fent bé. 

viernes, 26 de julio de 2019

Los instantes bisagra de nuestra vida


Nuestra existencia va discurriendo entre días bastante parecidos, rutinas y fases más o menos estables de nuestra vida, sin a menudo sepamos sobre los lineamientos psicológicos ni sobre las razones profundas que determinan nuestra manera de ser y actuar en el mundo desde el fondo de nuestro ser.
Ahora bien, todos nosotros hemos vivido en nuestra existencia momentos clave de nuestra vida, habitualmente muchos de ellos socialmente y familiarmente señalados (compromisos, bodas, nacimientos, fallecimientos…), o momentos en los que, aunque no hubiera exteriormente nada extraordinario, hemos sido conscientes de nosotros mismos, de nuestras motivaciones, deseos, y del lugar que ocupamos en el mundo de una manera especialmente clara.
De alguna manera es como si nos observáramos a nosotros mismos a vista de pájaro sobre el tablero del mundo. Estos instantes, que parecen surgidos de la nada, y que nos hablan de la acumulación de un saber que emerge de nuestro interior dejando ver lo esencial de nosotros mismos -que a menudo no es fácilmente accesible-, nos permiten, si nos conocemos suficientemente y estamos atentos a la ocasión, tomar decisiones importantes sobre el rumbo que queremos dar a nuestra vida;
Como comentaba anteriormente, las transiciones habituales de la vida de las personas (los momentos de compromiso, las transiciones entre las diferentes etapas y roles de la vida) son especialmente proclives a que con ellas se sincronicen nuestros mecanismos psicológicos profundos, y aparezcan otras cosas distintas de las ordinarias, sean aspectos agradables que no conocíamos totalmente o elementos dolorosos que desconocíamos y tenemos que afrontar.
Estos momentos bisagra, eclipse; son momentos en los que se alinean de manera no habitual diferentes aspectos esenciales de nosotros mismos, y donde se dan la mano el pasado, el presente e incluso el futuro. Son como nudos hechos de nuestra historia. Conociéndose uno mismo suficientemente a veces se puede percibir como en estas ocasiones resuena en uno mismo algo distinto más cerca de lo que es habitual, cosa que puede dar pie a una rica interrogación sobre los fundamentos de nuestro ser, que nos permita reorientar nuestro papel en la vida.

viernes, 12 de julio de 2019

El sufrimiento útil y el sufrimiento inútil


Vivir implica sufrir.
Una parte de la vida, uno de sus componentes es, queramos aceptarlo o no, el sufrimiento. Este malestar es más bien un hecho, una certeza que todos nosotros vamos a encontrar en nuestras vidas, y del que tendremos que dar cuenta lo mejor que podamos.
Que el sufrimiento es un aspecto inevitable y esencial de la vida, que no vamos a poder eliminar, o poder calcular cuando va a aparecer, como vamos a poder afrontarlo… es una de aquellas verdades incómodas con las que preferiríamos no tener que vérnoslas, pero en este caso, menos es más, y quien puede asumir esta realidad con naturalidad y entereza, aceptando las limitaciones y la incompletud de la vida, es quien en mayor medida se libra de un sufrimiento neurótico inútil.
Por otro lado, apartarse de todo malestar, incomodidad o sufrimiento natural, que surge cuando nos enfrentamos a algo nuevo, a las primeras de cambio, nos va restando posibilidades de desarrollar aspectos de nosotros mismos y de nuestra vida, condenándonos a una superficialidad, y a un habitar un reducido espacio en el mundo; a modo de ejemplo, atravesar determinadas incomodidades o incertidumbres es necesario para perseguir deseos u objetivos detrás de los cuales pueden estar elementos clave para el futuro de nuestra existencia: pero nadie dijo que fueran fáciles.
A mi entender, unas de las fuentes de mayor sufrimiento innecesario es no estar dispuesto a asumir las propias limitaciones, contradicciones e incongruencias, y no poder aceptar que no las vamos a poder resolver de manera completa ya que son un hecho estructural en el ser humano, que efectivamente nos hace sufrir, como también nos hacen sufrir los golpes y devenires de la vida, absolutamente imposibles de predecir.
Ahora bien, la vida nos trae golpes, a veces devastadores, y esta deseable predisposición a aceptar lo imposible de controlar de la vida  no los hace menos dolorosos o inocuos, si bien es cierto que sufrir por aquello que es necesario sufrir -recordemos que el sufrimiento tiene que ver con la necesidades insoslayable de hacer duelos por las pérdidas que vamos sufriendo- sí que nos permite liberar el resto del tiempo nuestras capacidades para comprometernos con proyectos, desarrollar nuestra existencia, en definitiva, vivir obteniendo satisfacciones de la vida y de las personas, que es, a mi entender, una manera óptima de estar presente en la propia vida. Ese sería el tipo de sufrimiento “útil” que hay que elaborar cuando aparece, y que tiene que ver las experiencias y pérdidas de la vida.
Es por eso por lo que cerrarse a cualquier incomodidad, incertidumbre o sufrimiento que pueda aparecer, en realidad nos condena a repetir siempre lo mismo, en un entorno muy reducido, sin poder apenas dejar entrar elementos nuevos en nuestra vida, cambios… Creo que eso sería un buen acercamiento a la definición de lo que sería estancarse en la vida.
Es por ello que asumir el sufrimiento “útil” que implica hacerse una vida, es el mejor remedio del sufrimiento inútil que nos condena al estancamiento y a la inacción y empobrece nuestras vidas.