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viernes, 13 de diciembre de 2013

Artículo crítico: Los cambios duelen

El contenido de mi entrada de hoy probablemente no va a ser muy popular, dado que trata de hacer pensar, reflexionar e indagar sobre algo que parece que no está en consonancia con los valores que imperan hoy en día: La capacidad de poder tolerar el sufrimiento necesario y darle un sentido personal.

En este sentido pienso que hoy en día, cada vez más, se fomenta una manera de vivir fóbica con el sufrimiento, el dolor o la incomodidad, que valora solo la eliminación y la inexsistencia de culaquier emergencian de dichos factores (dolor, sufrimiento, incomodidad) como el ideal de una vida feliz..

En mi opinión, ciertamente se debe evitar el sufrimiento personal innecesario o accesorio, no obstante, a menudo, en la vida nos encontramos confrontados con sentimientos, vivencias, crisis... que nos hacen pasarlo mal, sufrir y nos causan malestar. Es importante el poder quedarse un cierto tiempo con estos momentos, aunque sean dolorosos, y podamos pensar su sentido, su significado, que mensajes nos están transmitiendo, para poder obrar en consecuencia y cambiar todo aquello que debamos de cambiar en nosotros, en nuestro entorno, o en ambos. 

Esto no es lo que ocurre hoy en día, y sobretodo en las generaciones más jóvenes, explotadas por un consumismo vacío de usar y tirar sin más reflexión.

El hecho de querer evitar el malestar y el sufrimiento a toda costa, nos transforma en seres planos y desamparados, sin recursos para afrontar los momentos de dificultad y sin creatividad para proponer respuestas alternativas, creativas e inusuales cuando las cosas no se resuelven sin más.
Este es un modelo peligroso, dado que todo cambio -y hay muchos cambios en las vidas de cada persona individual- implica un cierto dolor, incluso para crecer, mejorar y desarrollarse, por lo que me parece muy importante que nos eduquemos en aceptar que a veces incluso las cosas más positivas pueden generar un malestar y un cierto sufrimiento, mientras nos vamos sintiendo cómodos con ellas.

En síntesis, hay un malestar, una incomodidad, un dolor, que se activa en ciertos momentos, que es evolutivo, que tiene que ver con la mejora personal, el desarrollo de las propias capacidades personales y con los cambios en general, y que es indeludible. Si nos dejamos arrastar por la tendencia cada vez más acusada a tratar de suprimir o medicalizar cualquier emoción o sentimiento negativo, estamos creando personas con fuertes carencias a insuficiencias emocionales, planas, superficiales, sin profundidad psicológica, de acuerdo con el empobrecedor consumismo económico, moral, sentimental y social que se viene imponiendo desde algunas instancias en los últimos años.